El bote de colonia.... Bote...
Una película para el domingo, pensando en ella para el domingo. Una película buena.
Un olvidar, un irse a dormir, un soñar.
Un irse a dormir después de una buena canción. Un olvidar lo recordado. Te gustan esas frases, ¿verdad?
Como me cuesta escribir, prefiero hablarte. Sé tocar la batería. En mi infancia, en la casa donde celebraba los cumpleaños, tocaba la batería. Bueno, una vez la toqué.
Extrapolación: la toqué, una vez, varias veces. Prefiero otras cosas. Prefiero. Pre. Post. Mevoyadormir. Me voy a dormir. Mañana será otro día, hoy es otro día. Hoy es. Soy. Somos
Hace demasiado frío aquí, y tirito. En el sueño estaré mejor. Después estaré aún más mejor.
Postdata escrita el día después: vaya borrachera buena cuando escribí esto...
sábado, 13 de marzo de 2010
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Paganini - la Campanella
Ayer, ¿era ayer o anteayer? no importa, con el reclamo de sentirme cabreada me enseñó una canción. No quiso arriesgarse y me envió aquello que sabía que me gustaría pero que aún no había oído, era interpretada por aquella mujer. En el escenario un vestido rojo del color del vino igual que sus labios, no los de la intérprete, los de ella.
La pieza no deja de sobrecogerme pero esta vez el protagonismo lo tuvieron sus manos. ¡Cómo se movían sus dedos sobre el piano, no se detenían, no se cansaban, no paraban! Yo tampoco me canso de mirarlos y de imaginar que los míos tal vez podrían moverse así, estoy segura de que los míos no se cansan.
¿Se me pasó el enfado? Eso ya no importa. Ahora oigo una canción ya olvidada. De esas que da ganas de cantar interrumpiendo el silencio forzado de una oficina.
Nia
La pieza no deja de sobrecogerme pero esta vez el protagonismo lo tuvieron sus manos. ¡Cómo se movían sus dedos sobre el piano, no se detenían, no se cansaban, no paraban! Yo tampoco me canso de mirarlos y de imaginar que los míos tal vez podrían moverse así, estoy segura de que los míos no se cansan.
¿Se me pasó el enfado? Eso ya no importa. Ahora oigo una canción ya olvidada. De esas que da ganas de cantar interrumpiendo el silencio forzado de una oficina.
Nia
viernes, 20 de noviembre de 2009
Viaje Inglaterra, Agosto 09 - parte 1
El día 26 de agosto del 2009, miércoles, quedamos en el consulado (llegué un poco tarde), fuimos a comer a la casa de letamendi y de ahí salimos en moto hasta la estación de autocares dirección Girona. Llegamos bien de tiempo al autocar. Dejamos la moto allá al lado. Llegada al aeropuerto, todo bien, fumamos unos cuantos cigarrillos en el area descubierta, junto con unos ingleses cutres que gritaban a sus dos hijos y bebían cerveza. Cogimos el vuelo, que llegó un poco violentamente al suelo inglés.
Allá alquilamos un coche, pequeñito, con el volante a la derecha, como buen coche inglés que se precie. El señor que alquilaba el coche, según Tefi, era gay y me hacía ojitos. Caían cuatro gotas. No costó mucho habituarnos al coche porque ibamos con mucho cuidado. Camino a Clitheroe ("el héroe del clítoris") paramos en un McDonals a cenar (ahí ya llovía). Vimos que no entendíamos nada del inglés de esa gente... y nos regalaron un vaso de cocacola, del que no supe elegir el color (da igual porque el vaso vete a saber donde lo dejamos). En los McDonalds de Inglaterra (Tefi ya lo sabía) había hamburguesas vegetarianas. Simpático el servicio (en general, camareros y camareras fueron muy simpáticos: yo pensaba que iba a ser lo contrario y me agradó la sorpresa).
Llegada a Clitheroe. Preguntamos en un bar dónde estaba el hostal, nos miraron como si fuéramos los únicos turistas en mucho tiempo. Dejamos las cosas en el hostal (una casa muy bonita y bien convertida para alojar huéspedes... acogedora...) y fuimos a tomar unas cervezas en el bar donde preguntamos: la gente se acostumbró a nosotros a fuerza de pasarles por la cara unas cuantas veces. La dormida fue buena.
Día 27, jueves. Fuimos al pueblo de al lado, donde Tolkien vivió un tiempo y donde se inspiró, mientras sus paseos, para imaginar la aldea hobbit de sus novelas. Muy bonito, lleno de barro, ovejas, verde de diferentes tonos, con ríos y senderos escondidos. Saltamos diferentes vallas (eso decía el mapa que seguíamos, un mapa especial de la ruta Tolkien, bastante confuso) y caminamos hasta que llovió. Para salvarnos de la lluvia, lo mejor fue escalar una montaña resbalosa hasta salir a un prado con dos caballos que nos siguieron un buen rato. Fue una buena sensación. Caminamos hasta el pueblo de inicio del recorrido Tolkien y almorzamos buena comida en una taberna (decir "restaurante" le quita encanto y veracidad...; es que todo era muy Tolkien, muy agradable, y es que además era una taberna, porque servían bebdidas y había una barra: o sea, taberna). En la taberna todo eran viejitos comiendo y sirviendo. Los camareros estaban contentos de que unos turistas hubieran caído ahí, y nos sirvieron bien, con la lentitud habitual de los viejitos. El viejito camarero le puso la mano en la cintura a Tefi y ella se pensó que le estaban poniendo la mano ahí con intención sensual.Seguramente Seguro estaba en lo cierto. La dueña había estado en Barcelona (conversación mientras fui a buscar las bebidas) viviendo unos meses cerca de la catedral.
Allá alquilamos un coche, pequeñito, con el volante a la derecha, como buen coche inglés que se precie. El señor que alquilaba el coche, según Tefi, era gay y me hacía ojitos. Caían cuatro gotas. No costó mucho habituarnos al coche porque ibamos con mucho cuidado. Camino a Clitheroe ("el héroe del clítoris") paramos en un McDonals a cenar (ahí ya llovía). Vimos que no entendíamos nada del inglés de esa gente... y nos regalaron un vaso de cocacola, del que no supe elegir el color (da igual porque el vaso vete a saber donde lo dejamos). En los McDonalds de Inglaterra (Tefi ya lo sabía) había hamburguesas vegetarianas. Simpático el servicio (en general, camareros y camareras fueron muy simpáticos: yo pensaba que iba a ser lo contrario y me agradó la sorpresa).
Llegada a Clitheroe. Preguntamos en un bar dónde estaba el hostal, nos miraron como si fuéramos los únicos turistas en mucho tiempo. Dejamos las cosas en el hostal (una casa muy bonita y bien convertida para alojar huéspedes... acogedora...) y fuimos a tomar unas cervezas en el bar donde preguntamos: la gente se acostumbró a nosotros a fuerza de pasarles por la cara unas cuantas veces. La dormida fue buena.
Día 27, jueves. Fuimos al pueblo de al lado, donde Tolkien vivió un tiempo y donde se inspiró, mientras sus paseos, para imaginar la aldea hobbit de sus novelas. Muy bonito, lleno de barro, ovejas, verde de diferentes tonos, con ríos y senderos escondidos. Saltamos diferentes vallas (eso decía el mapa que seguíamos, un mapa especial de la ruta Tolkien, bastante confuso) y caminamos hasta que llovió. Para salvarnos de la lluvia, lo mejor fue escalar una montaña resbalosa hasta salir a un prado con dos caballos que nos siguieron un buen rato. Fue una buena sensación. Caminamos hasta el pueblo de inicio del recorrido Tolkien y almorzamos buena comida en una taberna (decir "restaurante" le quita encanto y veracidad...; es que todo era muy Tolkien, muy agradable, y es que además era una taberna, porque servían bebdidas y había una barra: o sea, taberna). En la taberna todo eran viejitos comiendo y sirviendo. Los camareros estaban contentos de que unos turistas hubieran caído ahí, y nos sirvieron bien, con la lentitud habitual de los viejitos. El viejito camarero le puso la mano en la cintura a Tefi y ella se pensó que le estaban poniendo la mano ahí con intención sensual.
lunes, 19 de octubre de 2009
Regalo
Adiviné el password a la primera, ojalá siempre sea así para poder volver a este blog cuando sienta la necesidad de ello.
Hoy me han dado un regalo. El regalo y la persona que me lo ha dado es lo mismo: ella apareció y me dió un regalo que era ella misma. Me ha vuelto a demostrar que su memoria es bondadosa: me ha hecho recordar como jugábamos con el nombre de Adebisi. Me ha hablado de su obra y sus proyectos y también hemos hablado de mis sueños, de como me vi viejo y feliz en mi sueño, y de mi presente y de otras cosas.
No hay mejor regalo que el sentirse querido y cada día lo obtengo de ti y cada día te lo doy.
Hoy me han dado un regalo. El regalo y la persona que me lo ha dado es lo mismo: ella apareció y me dió un regalo que era ella misma. Me ha vuelto a demostrar que su memoria es bondadosa: me ha hecho recordar como jugábamos con el nombre de Adebisi. Me ha hablado de su obra y sus proyectos y también hemos hablado de mis sueños, de como me vi viejo y feliz en mi sueño, y de mi presente y de otras cosas.
No hay mejor regalo que el sentirse querido y cada día lo obtengo de ti y cada día te lo doy.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Insomnio
¿Dónde puede encontrar el antídoto contra el insomnio? Cuando necesita relajar el cuerpo se invade con un aire azulado que hace que las venas se agranden y lata más fuerte su corazón.
Existe esa pausa, en la que todo está puesto en su lugar aunque a la mañana siguiente vuelva a moverse de sitio. Pero ese no es un problema de ella ni de nadie hasta que no ocurra.
El agua tapa su cuerpo, sólo sobresale sus muslos y pechos. Para aliviar el dolor tapa sus oídos con el agua estancada. Los sonidos cambian de tonos, cómo le gusta los ecos subterráneos.
Después de largas horas, cuando siente que si sigue sumergida su piel no volverá a tener la misma forma tersa y lisa, se incorpora. Su pie toca el suelo tibio, gira la cabeza y ve cómo el agua estancada y teñida de azul está inmóvil, tan inmóvil… como si ella nunca hubiera estado empapada en ella. A diferencia de esa agua, la que contiene su cuerpo está tan alterada que choca contra sus sienes y le impide respirar con ritmos de compás.
Parece que después de estar en remojo, una vez calmadas las aguas, no hay duda que esa noche no le costará conciliar el sueño.
Existe esa pausa, en la que todo está puesto en su lugar aunque a la mañana siguiente vuelva a moverse de sitio. Pero ese no es un problema de ella ni de nadie hasta que no ocurra.
El agua tapa su cuerpo, sólo sobresale sus muslos y pechos. Para aliviar el dolor tapa sus oídos con el agua estancada. Los sonidos cambian de tonos, cómo le gusta los ecos subterráneos.
Después de largas horas, cuando siente que si sigue sumergida su piel no volverá a tener la misma forma tersa y lisa, se incorpora. Su pie toca el suelo tibio, gira la cabeza y ve cómo el agua estancada y teñida de azul está inmóvil, tan inmóvil… como si ella nunca hubiera estado empapada en ella. A diferencia de esa agua, la que contiene su cuerpo está tan alterada que choca contra sus sienes y le impide respirar con ritmos de compás.
Parece que después de estar en remojo, una vez calmadas las aguas, no hay duda que esa noche no le costará conciliar el sueño.
domingo, 26 de julio de 2009
Grave gravedad
Somos magos - sogam somoS
Los magos son los que hacen que cosas increibles pasen. ¿Dondé está el libro de magia que hará que el viento sople de nuevo, que hará que la chispa sobreviva a la tormenta, que los abetos crezcan alrededor de la chispa y no dejen de agitarse, o que las cintas rojas lo envuelvan todo, acariciando, sosteniendo, apretando con el sonido del trueno, liberando con el de la lluvia posterior?
Hoy quería hablar de la gravedad, pero me despisté.
¿Quieres saber cómo funciona la gravedad? La provoca un niño tirando piedritas en esta manchita negra, que es un pozo de agua clara, con peces de colores.
Ser
Los magos son los que hacen que cosas increibles pasen. ¿Dondé está el libro de magia que hará que el viento sople de nuevo, que hará que la chispa sobreviva a la tormenta, que los abetos crezcan alrededor de la chispa y no dejen de agitarse, o que las cintas rojas lo envuelvan todo, acariciando, sosteniendo, apretando con el sonido del trueno, liberando con el de la lluvia posterior?
Hoy quería hablar de la gravedad, pero me despisté.
¿Quieres saber cómo funciona la gravedad? La provoca un niño tirando piedritas en esta manchita negra, que es un pozo de agua clara, con peces de colores.
Ser
miércoles, 22 de julio de 2009
Amaneció
En una habitación oscura iluminada por una tímida y opaca lámpara busca los límites de su cuerpo. Levanta los brazos, se asoman de ellos una cuerda que se enlaza al techo; la recuesta sobre la cama, la arropa... La ve a pocos metros, está sentada ¿qué mira?... La luz de la lámpara suspira, ahora ve nitidamente su cuerpo. Ve cómo se acerca a su oreja. Oyen una puerta que se cierra, las llaves aun cuelgan en la cerradura.
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