viernes, 25 de septiembre de 2009

Insomnio

¿Dónde puede encontrar el antídoto contra el insomnio? Cuando necesita relajar el cuerpo se invade con un aire azulado que hace que las venas se agranden y lata más fuerte su corazón.

Existe esa pausa, en la que todo está puesto en su lugar aunque a la mañana siguiente vuelva a moverse de sitio. Pero ese no es un problema de ella ni de nadie hasta que no ocurra.

El agua tapa su cuerpo, sólo sobresale sus muslos y pechos. Para aliviar el dolor tapa sus oídos con el agua estancada. Los sonidos cambian de tonos, cómo le gusta los ecos subterráneos.

Después de largas horas, cuando siente que si sigue sumergida su piel no volverá a tener la misma forma tersa y lisa, se incorpora. Su pie toca el suelo tibio, gira la cabeza y ve cómo el agua estancada y teñida de azul está inmóvil, tan inmóvil… como si ella nunca hubiera estado empapada en ella. A diferencia de esa agua, la que contiene su cuerpo está tan alterada que choca contra sus sienes y le impide respirar con ritmos de compás.

Parece que después de estar en remojo, una vez calmadas las aguas, no hay duda que esa noche no le costará conciliar el sueño.

domingo, 26 de julio de 2009

Grave gravedad

Somos magos - sogam somoS

Los magos son los que hacen que cosas increibles pasen. ¿Dondé está el libro de magia que hará que el viento sople de nuevo, que hará que la chispa sobreviva a la tormenta, que los abetos crezcan alrededor de la chispa y no dejen de agitarse, o que las cintas rojas lo envuelvan todo, acariciando, sosteniendo, apretando con el sonido del trueno, liberando con el de la lluvia posterior?

Hoy quería hablar de la gravedad, pero me despisté.

¿Quieres saber cómo funciona la gravedad? La provoca un niño tirando piedritas en esta manchita negra, que es un pozo de agua clara, con peces de colores.

Ser

miércoles, 22 de julio de 2009

Amaneció

En una habitación oscura iluminada por una tímida y opaca lámpara busca los límites de su cuerpo. Levanta los brazos, se asoman de ellos una cuerda que se enlaza al techo; la recuesta sobre la cama, la arropa... La ve a pocos metros, está sentada ¿qué mira?... La luz de la lámpara suspira, ahora ve nitidamente su cuerpo. Ve cómo se acerca a su oreja. Oyen una puerta que se cierra, las llaves aun cuelgan en la cerradura.

domingo, 28 de junio de 2009

Invierno

Cerca de un lago, mal abrigado y con el viento cruzándome la cara, un último cigarrillo quema mi garganta.

Hay algo nuevo bajo el sol de la mañana y ya no quiero seguir el plan contra mí. Me levanté con esa decisión y la seguiré, aunque sea más costosa que las otras posibilidades. Me giro y avanzo hacia el coche. Todo está a punto, sólo me hace falta encender la calefacción del coche al máximo para poder pensar claramente.

Cuando el baho desaparece de mi boca, cuando ya puedo decidir el seguiente movimiento, el verano llega golpeando mi piel. Me sofoco en el coche, me consumo... Es el momento no previsto. Y pasa cada año. Enciendo el coche y me voy.

viernes, 19 de junio de 2009

Entre un montón de papeles le pido al azar que me enseñe uno en el que te encuentre. Pero bien sabemos que el azar es caprichoso y él decide qué detalles concedernos. Así que espero inmóvil, con los ojos sobre el papel. Intento dibujarte con las palabras que ahora atiborran mi cabeza pero nada pasa. Todo está inmóvil, silencioso, a la espera...

Nia

lunes, 15 de junio de 2009

Escribiendo desde lejos

En el fondo de una cama en el fondo de una casa dos personas se hablan al oído, como si fueran un solo cuerpo. De vez en cuando, una risa sube el tono y parece como si la habitación oscura palpitara, encendiéndose, para atenuarse cuando vuelven al susurro, como un río en la oscuridad.

Ser

lunes, 25 de mayo de 2009

Suspiros

Siento como el cuello se me rompe cuando miro para atrás. Pesa demasiado, está cargado de rugosidades… Todas las mañanas le pongo cremas para que deje de arrugarse, aunque sé que la verdadera cura es que respires encima de él. Siento decirte que ya nadie puede imitarte y las posibilidades de curar mi piel sólo las tienes tú. Por más que te lo pido no has querido darme un respiro de aquellos que curan. He intentando robártelo, pedírtelo prestado, comprártelo pero no hay nada que te persuada.

Así que anoche entré en tu habitación y mientras dormías cogí el recipiente de cristal transparente hecho en Vanuatu. Tu pecho se hinchaba de forma pausada, apenas se podía oír el sonido de tu respiración. En algún momento suspiraste pero tu boca, tus ojos y nariz, tu despeinado pelo, tu olor…. me introdujo en un estado letárgico en el que mis pensamientos se anularon. Mi mirada penetrante te buscó en la profundidad de tu sueño, te exaltaste en cuanto entre abriste los ojos. Tus dientes se afilaron y gruñiste. Y aunque la única luz que había en la habitación era la que iluminaba mi cuello, tus ojos ansiosos de acercase a él se contuvieron. Estiraste tu brazo y cogiste la máscara antigas que estaba encima de la mesa que acompaña tu cama. No dijiste nada más, sabía que nunca conseguiría ni siquiera tu último suspiro.

Nia

Mark Ryden